miércoles, 30 de mayo de 2012

En Uruguay se promoverá un proyecto de ley de empleo juvenil que incluirà a jovenes afrodescendientes y jovenes trans

Solo el 10% consigue su primer empleo por avisos clasificados y concursos

Solo uno de cada 10 jóvenes consigue su primer empleo a través de la oferta pública, es decir, avisos clasificados, concursos abiertos y convocatorias de las consultoras en recursos humanos. Siete de ellos lo obtienen gracias a su entorno social, la famosa recomendación de un conocido. El resto lo hace por otros medios, por ejemplo, a través de un contacto directo con los empleadores.

La pequeñísima dimensión de aquellos que ingresan al mercado laboral por una vía pública preocupa a los expertos en la materia debido a que genera, por un lado, trabas en el acceso al primer empleo para la amplia mayoría de los jóvenes y, por otro, porque evidencia una contradicción. Ante los ojos de quienes no tienen contactos, la educación y los méritos parecen no ser suficientes en el mercado de trabajo.

 “La falta de transparencia en los procesos de intermediación, los prejuicios de ambas partes y las prácticas discriminatorias hacen ineficiente y prolongado el proceso de ajuste entre los requisitos de las empresas y las aspiraciones de los jóvenes”, afirma la economista Verónica Amarante en un estudio sobre empleo y juventud comprendido en el libro “Jóvenes en tránsito, oportunidades y obstáculos en las trayectorias hacia la vida adulta”, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Instituto Rumbos.


¿Uruguay podrìa tener acciones afirmativas en materia de empleo juvenil para afrodescendientes?

El dato preocupa al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). El asesor de la Dirección Nacional de Empleo, Hugo Bazzi, dijo a El Observador que se presentará un proyecto de ley para la promoción del empleo juvenil que apuntará a facilitar la primera experiencia laboral de los jóvenes más vulnerables, entre ellos, las mujeres, los afrodescendientes, los jóvenes trans y los discapacitados . Obstáculo para la emancipación.


Durante la última década, la tasa de actividad total se incrementó 8%, al pasar de 59,7% a 64,6%. Sin embargo, la tasa correspondiente a los jóvenes no recorrió el mismo camino. El índice se redujo en 16% para el grupo de individuos de entre 15 y 19 años (no es a priori una mala noticia puesto que va acompañada de un incremento en la asistencia escolar) y 3% para los jóvenes de entre 20 y 24 años.


La tasa de desempleo de los más jóvenes es, al final del período, cuatro veces superior a la tasa global. El grupo etario siguiente también muestra tasas de desempleo muy superiores al promedio. Atender esta realidad es para Fernando Filgueira, representante auxiliar de UNFPA, “cuestión de justicia social”. Sufrir desempleo de larga duración durante la juventud puede afectar la empleabilidad de los individuos, su ingreso y sus posibilidades de acceso a puestos de trabajo de calidad, según explicó.


El salario mínimo, a pesar de su suba sostenida desde 2005, es una “barrera” para los jóvenes, a juicio de Bazzi. Esto se debe a que la gran mayoría ingresa al mercado formal ganando $7.200 que le impiden, por ejemplo, emanciparse de sus padres. En varios países se ha establecido un salario mínimo diferente para favorecer las contrataciones de jóvenes pero, el riesgo que señaló el asesor del MTSS, es que merme aún más la asistencia educativa.

El estudio de Amarante revela que los jóvenes se insertan principalmente como trabajadores no calificados (55% para los de entre 15 y 19 años y 31% para los de entre 20 y 24 años), seguidos por la categoría de trabajadores de servicios y vendedores (14% del total). En tercer lugar se encuentra la ocupación oficial/operario mecánica y afines (14%).




Fuente: ACSUN, Lic. Javier Dìaz, Elobservador.

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