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en el minuto 00:39:00 podras contextualizar y escuchar la escenaDentro de las tantas parodias del carnaval de Uruguay, presenciamos en 2026, el siguiente dialogo, explicándole un personaje a otro que es un Baby Shower.
".... estamos en 1958, que carajo es un baby shower.
- Es una fiestinha que se hace antes que nazca la criatura para adivinar el sexo.
Por ejemplo: globo celeste es varoncito, globo rosado es nenita, globo gris el sexo no esta definido, GLOBO NEGRO EL HIJO ES DEL COMPAÑERO AFRODESCENDIENTE"....
El Globo Negro: Crónica de un Racismo Recreativo en el Carnaval 2026
El Carnaval uruguayo suele jactarse de ser el "termómetro de la sociedad", ese espacio donde el micrófono se usa para incomodar al poder. Sin embargo, lo visto en el Concurso Oficial de 2026, específicamente en la parodia a Luiz Inácio "Lula" da Silva (minuto 00:39:00), nos obliga a mirarnos al espejo y preguntar: ¿A quién estamos golpeando con nuestro humor?
La escena del baby shower —donde se utiliza un "globo negro" bromar sobre el sexo de un bebe o bromear con una supuesta infidelidad o una "sorpresa" indeseada vinculada a la afrodescendencia— no es un chiste inocente. Es un síntoma de una estructura colonial que sigue respirando en el corazón de nuestra fiesta máxima.
1. La paradoja de Lula: El líder contra el estereotipo
Resulta doloroso que se utilice la figura de Lula da Silva para este remate. Hablamos del presidente que en 2003 creó la SEPPIR (Secretaría de Políticas de Promoción de la Igualdad Racia) y elevó la lucha antirracista a rango ministerial.
Como señala Sueli Carneiro, el racismo opera a través del epistemicidio: se vacía de contenido la historia y la lucha de un referente negro (o pro-negritud) para reducirlo a una caricatura. Al poner este diálogo en su entorno parodiado, el Carnaval uruguayo comete una violencia simbólica: ignora el legado de cuotas y dignidad de Lula para rellenar su figura con los prejuicios de una blanquitud que se siente cómoda riéndose de lo que no padece.
2. El humor como tecnología de exclusión
Lo que algunos llaman "humor de tablado", el jurista Adilson Moreira lo define como racismo recreativo. No es una distracción; es una forma de reproducir la jerarquía racial bajo el escudo de la risa.
Grada Kilomba nos recordaría que esta escena es una "escenificación de la plantación". El escenario se convierte en un espacio donde el cuerpo negro no es un sujeto, sino un objeto: el "globo negro" es el elemento disruptivo, la "equivocación" biológica. Aquí, la negritud no es identidad, es el castigo o la burla en una narrativa escrita por y para blancos.
3. La mirada desde el Uruguay: Amanda Díaz y la falsa excepción
En nuestro país, solemos refugiarnos en el mito de que "aquí no somos tan racistas". Amanda Díaz ha cuestionado profundamente esta "excepción uruguaya". Este chiste es parte de nuestra gramática racial: naturalizamos la burla porque no vemos al afrodescendiente como un par, sino como un recurso cómico.
A esto se suma la perspectiva de Palmira Ríos sobre la hipervisibilidad: el afrodescendiente es invisible en las decisiones de los conjuntos o en los roles de poder del Carnaval, pero se vuelve "hipervisible" cuando hay que marcar una diferencia, una sospecha o una conducta "desviada".
4. La anatomía de una bofetada
Desde la academia y el activismo, autores como Teun van Dijk nos advierten que el discurso de las élites culturales (como los directores y guionistas de carnaval) no es neutro. Tiene un efecto pedagógico. Cuando un espectáculo financiado con recursos públicos normaliza que el color de piel sea el remate de una infidelidad, está educando a las nuevas generaciones en la deshumanización.
bell hooks, nos llama a la reflexión cada vez que la volvemos a leer, la cultura popular es un lugar de lucha, o usamos el escenario para cuestionar al patriarcado supremacista blanco, o lo usamos para reafirmarlo.
En 2026, elegir el "globo negro" es elegir el bando del opresor.
5. Las "Pandemias Racializadas"
Rosa Campoalegre sostiene que el racismo no es un evento aislado, sino una estructura que se "reinfecta" y se adapta a los nuevos tiempos (como la parodia en 2026).
El chiste del "globo negro" como una muestra de racismo sistémico persistente. Mientras el Carnaval pretende ser moderno, utiliza "tecnologías del pasado" (el prejuicio biológico) para mantener el control social sobre los cuerpos negros. Para Rosa, este tipo de humor es una forma de necro-discurso: un discurso que simbólicamente "mata" la dignidad del otro para que la cultura hegemónica sobreviva.
6. No soy tu chiste: Una exigencia de dignidad
Uruguay ha ratificado convenciones internacionales y cuenta con la Ley 17.817. No estamos ante un debate sobre "censura", sino sobre responsabilidad artística. La libertad de expresión no es un cheque en blanco para pisotear la dignidad de comunidades históricamente violentadas.
Retomando algunos conceptos de
Frantz Fanon, esta "epidermización de la inferioridad" —reducir a un ser humano a un color de globo, es una forma de violencia ontológica. No podemos permitir que el "mayor espectáculo del mundo" nos siga usando como el remate de la noche.
El Carnaval de Montevideo debe decidir su rumbo. Si quiere seguir siendo una herramienta de transgresión, debe empezar por cuestionar sus propios sesgos.
La sátira real es la que desafía al que está arriba, no la que se ensaña con el que históricamente ha estado abajo.
Nuestra piel, nuestra historia y nuestra identidad no son tu chiste.
Fuente: ACSUN, Lic. Javier Díaz