Nota: en la imagen, el que fuera candidato presidencial demócrata en 1984, Jesse Jackson, le da un cálido abrazo a su esposa Jacqueline, en Los Ángeles. Autor: AP/Lennox McLendon
8 de octubre de 1941 (Carolina del Sur) - 17 de febrero de 2026 ( Chicago, Illinois)
Nota: en la imagen El reverendo Jesse Jackson levanta el puño desde una camioneta policial después de que él y otros 11 miembros de la Operación Granero fueran arrestados durante una sentada en las oficinas de Atlantic and Pacific Tea Co. en Nueva York, el 2 de febrero de 1971. Autor: Marty Lederhandler/AP
El Candidato del Pueblo
En 1984 y 1988, sus campañas presidenciales no fueron solo elecciones. Fueron revoluciones culturales. Le dijo al mundo que un hombre afrodescendiente podía y debía aspirar al máximo poder. Décadas después, sin ese camino abierto por Jackson y su generación, difícilmente el mundo hubiera visto a Barack Obama en la Casa Blanca ni a Kamala Harris como vicepresidenta.
Cuando los gobiernos miraban para otro lado, Jackson tomaba el avión.
En 1984 negoció la liberación del teniente Robert Goodman, retenido por Siria tras ser derribado su avión sobre el Líbano, y ese mismo año obtuvo la liberación de 48 prisioneros en Cuba.
En 1990, fue el primer estadounidense en repatriar ciudadanos de varios países que Saddam Hussein usaba como escudos humanos en Iraq y Kuwait.
En 1999, viajó a Belgrado y logró la liberación de tres soldados estadounidenses capturados por fuerzas serbias en Kosovo.
En 1979 ya habia alzado su voz contra el Apartheid en Sudáfrica, siendo una presencia constante en el coro internacional que exigió la libertad de Nelson Mandela.
Cuando los gobiernos miraban para otro lado, Jackson tomaba el avión. En 1984 negoció la liberación del teniente Robert Goodman, retenido por Siria tras ser derribado su avión sobre el Líbano, y ese mismo año obtuvo la liberación de 48 prisioneros en Cuba.
En 1990, fue el primer estadounidense en repatriar ciudadanos de varios países que Saddam Hussein usaba como escudos humanos en Iraq y Kuwait. En 1999, viajó a Belgrado y logró la liberación de tres soldados estadounidenses capturados por fuerzas serbias en Kosovo.
En 1979 pisó tierra sudafricana para mirarle la cara al Apartheid y decirle no, cuando la mayoría de los políticos estadounidenses miraban para otro lado. Habló ante miles de personas en Soweto y les dijo: "Esta tierra está cambiando de manos." No fue visita de turismo político: volvió una y otra vez, presionó al mundo para que le diera la espalda al régimen racista.
Cuando Mandela cruzó las rejas de Robben Island en 1990, Jackson estaba ahí, en Ciudad del Cabo, esperándolo. Mandela nunca lo olvidó. Sudáfrica tampoco: años después distinguió a Jackson con el Premio Compañeros de OR Tambo, el mayor honor que ese país otorga a un no ciudadano."I AM SOMEBODY" — Yo soy alguienUno de los legados más poderosos de Jackson fue popularizar ese grito que todavía resuena.
El poema I Am Somebody fue escrito originalmente por el reverendo William Holmes Borders, pero fue Jackson quien lo convirtió en mantra colectivo. Lo gritó en iglesias, en plazas, en televisión nacional.
En 1972 lo recitó en Sesame Street junto a un grupo de niños en un llamado y respuesta que quedó grabado para siempre. Ese grito es la autoestima convertida en política.
¿Qué significa Jackson para la lucha Afro-Uruguaya?
En ACSUN sabemos que el racismo que combatimos en los barrios de Montevideo o en el interior del país tiene la misma raíz que el que Jackson combatió en Alabama o Chicago. Su mensaje resuena hoy en en nuestras mesas de debate.
Nos enseñó que la representatividad importa: si él pudo desafiar al sistema más poderoso del mundo, nosotros podemos y debemos ocupar espacios de decisión en Uruguay. Nos enseñó que "nuestra bandera es un arcoíris", que la lucha de los oprimidos no tiene fronteras ni colores únicos.
Y nos enseñó, sobre todo, lo que King también nos enseñó: que el sueño no muere con el soñador. Se hereda. Se transforma. Se empuja hacia adelante.
Ese hilo que va de King a Jackson llega hoy hasta Montevideo. La mejor forma de honrar a Jesse Jackson no es con un "QEPD". Es con acción.
Jesse se fue, pero nos dejó la tarea sin terminar. La pobreza estructural, la falta de oportunidades y el prejuicio siguen ahí.
Jesse Jackson: El Reverendo que convirtió el sueño en votos
El pasado 17 de febrero de 2026, el Reverendo Jesse Jackson hizo su transición hacia el plano de los ancestros. Tenía 84 años y hasta el final mantuvo encendida la misma llama con la que recorrió medio siglo de lucha por los derechos de nuestra gente.
En ACSUN no solo lamentamos la pérdida física de un referente. Celebramos la victoria de una vida entera dedicada a romper las cadenas mentales y políticas de la diáspora africana.
Un Legado de Fuego: De la Calle a la Casa Blanca
Jesse Jackson no pidió permiso para entrar en la historia. Entendió desde joven que la protesta sin propuesta es ruido, y que la política sin calle es vacía.
Cuando Martin Luther King Jr. cayó asesinado en Memphis en abril de 1968, Jackson estaba ahí. Fue uno de sus colaboradores más jóvenes y había marchado junto a él en Selma, Alabama en 1965.
King lo eligió personalmente para dirigir la base de Operation Breadbasket en Chicago, una organización enfocada en mejorar las condiciones económicas de las personas afrodescendientes más pobres.
Ese día en el Motel Lorraine, Jackson no enterró el sueño de King. Lo cargó sobre sus hombros y lo llevó más lejos todavía.
Si King fue el profeta que abrió la puerta de los derechos civiles y el reconocimiento moral, Jackson fue el político que intentó convertir esa profecía en votos, en leyes, en presidente. King soñó; Jackson organizó. Esa es la diferencia, y esa diferencia importa.
En los años 70, Jackson fundó Operation PUSH para continuar la labor que King había dejado incompleta. Ya en los 80 creó la Rainbow PUSH Coalition, demostrando que la unidad de los oprimidos es, siempre, la pesadilla del sistema.
Nota: en la imagen El reverendo Jesse Jackson levanta el puño desde una camioneta policial después de que él y otros 11 miembros de la Operación Granero fueran arrestados durante una sentada en las oficinas de Atlantic and Pacific Tea Co. en Nueva York, el 2 de febrero de 1971. Autor: Marty Lederhandler/AP
El Candidato del Pueblo
En 1984 y 1988, sus campañas presidenciales no fueron solo elecciones. Fueron revoluciones culturales. Le dijo al mundo que un hombre afrodescendiente podía y debía aspirar al máximo poder. Décadas después, sin ese camino abierto por Jackson y su generación, difícilmente el mundo hubiera visto a Barack Obama en la Casa Blanca ni a Kamala Harris como vicepresidenta.
Durban 2001: El grito global contra el racismo
Un capítulo imprescindible en su historia que resuena profundamente en la memoria de ACSUN, fue su participación en la III Conferencia Mundial contra el Racismo en Durban, Sudáfrica (2001).
Mientras las potencias mundiales intentaban minimizar el debate sobre las reparaciones por la esclavitud, Jackson se unió a las delegaciones de la sociedad civil de todo el mundo para exigir justicia.
Su presencia en Durban no fue diplomática, fue combativa. Recordó al mundo que el racismo es un crimen de lesa humanidad y que el desarrollo de Occidente se construyó sobre nuestras espaldas.
Para el movimiento afro-latinoamericano, su voz en Durban fue un respaldo de hierro en la lucha por las cuotas y las políticas de acción afirmativa que hoy defendemos en Uruguay.
El reverendo Jesse Jackson tuvo una participación destacada y mediática en la III Conferencia Mundial contra el Racismo (conocida como la Conferencia de Durban), celebrada en Sudáfrica del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001.
Su rol se centró en actuar como puente entre las demandas de los activistas y las posturas diplomáticas, aunque su presencia no estuvo exenta de controversia. Los puntos clave de su intervención fueron:
¿Qué postura asumio ante el conflicto de Medio Oriente en al III Conferencia Mundial Contra el Racismo?
Jackson llegó a Durban en un momento de alta tensión, donde las acusaciones de racismo contra Israel amenazaban con provocar la retirada de Estados Unidos de la cumbre.
Advirtiendo públicamente que los intentos de etiquetar a Israel como un estado racista o de centrar toda la agenda en el conflicto palestino-israelí podrían "eclipsar" otros problemas fundamentales del racismo global.
Intentó mediar para evitar que la conferencia fracasara por el estancamiento político entre las delegaciones.
Exigencia de Reparaciones por la Esclavitud
A diferencia de la delegación oficial del gobierno de EE. UU. (que bajo la administración de George W. Bush se oponía al tema), Jackson fue un firme defensor de que se abordara el legado de la esclavitud.
Sostuvo que naciones como el Reino Unido y Estados Unidos debían pedir perdón formalmente por el comercio transatlántico de esclavos y considerar formas de reparación económica.
Crimen contra la humanidad:
Apoyó la moción para que la esclavitud fuera reconocida oficialmente como un crimen contra la humanidad.
Mensaje Moral y Universal
Jackson utilizó la plataforma de la ONU para reforzar sus principios de derechos civiles:
El racismo como pecado: Calificó el racismo como algo "inmoral" y "un pecado ante Dios", además de carecer de base científica.
Unidad global: Hizo un llamado a una "coalición global de conciencia" para combatir la discriminación racial mediante leyes que sirvieran como elemento disuasorio.
Años después de Durban, Jackson continuó siendo una voz activa en la ONU, participando en eventos de seguimiento y conmemoraciones del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.
Diplomacia de Piel Negra
En 1984 negoció la liberación del teniente Robert Goodman, retenido por Siria tras ser derribado su avión sobre el Líbano, y ese mismo año obtuvo la liberación de 48 prisioneros en Cuba.
En 1990, fue el primer estadounidense en repatriar ciudadanos de varios países que Saddam Hussein usaba como escudos humanos en Iraq y Kuwait.
En 1999, viajó a Belgrado y logró la liberación de tres soldados estadounidenses capturados por fuerzas serbias en Kosovo.
En 1979 ya habia alzado su voz contra el Apartheid en Sudáfrica, siendo una presencia constante en el coro internacional que exigió la libertad de Nelson Mandela.
Cuando los gobiernos miraban para otro lado, Jackson tomaba el avión. En 1984 negoció la liberación del teniente Robert Goodman, retenido por Siria tras ser derribado su avión sobre el Líbano, y ese mismo año obtuvo la liberación de 48 prisioneros en Cuba.
En 1990, fue el primer estadounidense en repatriar ciudadanos de varios países que Saddam Hussein usaba como escudos humanos en Iraq y Kuwait. En 1999, viajó a Belgrado y logró la liberación de tres soldados estadounidenses capturados por fuerzas serbias en Kosovo.
En 1979 pisó tierra sudafricana para mirarle la cara al Apartheid y decirle no, cuando la mayoría de los políticos estadounidenses miraban para otro lado. Habló ante miles de personas en Soweto y les dijo: "Esta tierra está cambiando de manos." No fue visita de turismo político: volvió una y otra vez, presionó al mundo para que le diera la espalda al régimen racista.
Cuando Mandela cruzó las rejas de Robben Island en 1990, Jackson estaba ahí, en Ciudad del Cabo, esperándolo. Mandela nunca lo olvidó. Sudáfrica tampoco: años después distinguió a Jackson con el Premio Compañeros de OR Tambo, el mayor honor que ese país otorga a un no ciudadano."I AM SOMEBODY" — Yo soy alguienUno de los legados más poderosos de Jackson fue popularizar ese grito que todavía resuena.
El poema I Am Somebody fue escrito originalmente por el reverendo William Holmes Borders, pero fue Jackson quien lo convirtió en mantra colectivo. Lo gritó en iglesias, en plazas, en televisión nacional.
En 1972 lo recitó en Sesame Street junto a un grupo de niños en un llamado y respuesta que quedó grabado para siempre. Ese grito es la autoestima convertida en política.
¿Qué significa Jackson para la lucha Afro-Uruguaya?
En ACSUN sabemos que el racismo que combatimos en los barrios de Montevideo o en el interior del país tiene la misma raíz que el que Jackson combatió en Alabama o Chicago. Su mensaje resuena hoy en en nuestras mesas de debate.
Nos enseñó que la representatividad importa: si él pudo desafiar al sistema más poderoso del mundo, nosotros podemos y debemos ocupar espacios de decisión en Uruguay. Nos enseñó que "nuestra bandera es un arcoíris", que la lucha de los oprimidos no tiene fronteras ni colores únicos.
Y nos enseñó, sobre todo, lo que King también nos enseñó: que el sueño no muere con el soñador. Se hereda. Se transforma. Se empuja hacia adelante.
Ese hilo que va de King a Jackson llega hoy hasta Montevideo. La mejor forma de honrar a Jesse Jackson no es con un "QEPD". Es con acción.
Jesse se fue, pero nos dejó la tarea sin terminar. La pobreza estructural, la falta de oportunidades y el prejuicio siguen ahí.
Fuente: ACSUN
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