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jueves, 14 de noviembre de 2024

Reunión plenaria de alto nivel con motivo de la clausura del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024) (Parte 2)


La directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud de la OPS, Gerry Eijkemans, moderó un panel de discusión de la Reunión plenaria de alto nivel con motivo de la clausura del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el 8 de noviembre de 2024. 

En su intervención, señaló que “aunque ha habido algunos progresos en estos diez años, vemos todavía desafíos cada vez mayores, como las crecientes desigualdades, el cambio climático y el riesgo del sesgo racial en las nuevas tecnologías digitales”.

Eijkemans recordó que el Decenio International Afrodescendiente se aprobó en 2015, el mismo año en que se adoptó en el seno de Naciones Unidas la Agenda 2030. En este contexto, los Estados tenían que tomar medidas para mejorar el acceso a la salud de las Personas Afrodescendientes, “pero diez años después los resultados de salud de estas personas siguen siendo invisibles en muchos países, con datos desagregados por raza que siguen faltando en la mayoría de los países y cuando sí están disponibles, muestran peores indicadores de salud para los Afrodescendientes en comparación con otros sectores de la población, incluyendo en salud sexual y reproductiva”.

“En este sentido, por ejemplo, las mujeres afrodescendientes tienen más probabilidad de morir durante el parto, debido a los efectos del racismo y el machismo”, alertó la directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud de la OPS (DHE, por sus siglas en inglés).

La directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud de la OPS, Gerry Eijkemansmoderó un panel sobre Desarrollo.

¿ Quienes participaron del panel?

Barbara G. Reynolds, presidenta del Grupo de Trabajo de Expertos de las Naciones Unidas sobre las Personas Afrodescendientes; 
Diene Keita, subsecretaria general y directora ejecutiva adjunta de programas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA); 
Mame-Fatou Niang, profesora asociada de francés, CMU/Columbia y directora del Centro de Estudios Europeos Negros de la Universidad Carnegie Mellon (CMU); 
Ana Barreto, vicepresidenta para América Latina de Planned Parenthood Global; y Alando Chia, cofundador de la Red Asia-Pacífico para Personas de Ascendencia Africana.

Este panel, según explicó Eijkemans, abordó 

“los problemas y obstáculos que siguen afrontando las Personas Afrodescendientes en cuanto al disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo”.

La directora del Departamento DHE de la OPS, recordó que, en el marco del programa de actividades para la implementación del Decenio Internacional, “se pidió a los Estados que adoptaran medidas para garantizar el derecho al desarrollo de los afrodescendientes y erradicar la pobreza, para eliminar las barreras que enfrentan los afrodescendientes en las áreas como salud, educación, empleo, vivienda, entre otras, así como para hacer frente a las múltiples formas agravadas o entrecruzadas de discriminación por motivos de raza u origen étnico y otros motivos, como el sexo idioma, religión, opinión política o de otra índole, condición migratoria religión social clase social propiedad, discapacidad u otra condición”.



Debemos recordar que el setiembre de 2015, ACSUN su la primera organización uruguaya en organizar un evento para democratizar sobre los significados del Decenio Internacional para las personas Afrodescendientes, invitando a toda la Comunidad a ser parte de las diversas acciones.

En el enlace podrán leer sobre el evento que organizamos en alianza con otras organizaciones sociales.

Decenio de los Afrodescendientes. Primera acciòn de ACSUN para democratizar informaciòn con la comunidad

El Decenio Internacional de los Afrodescendientes ha proporcionado un marco para fomentar la acción de los Estados, las organizaciones internacionales y regionales, los organismos nacionales de derechos humanos y las organizaciones no gubernamentales, incluidas las de afrodescendientes, con resultados importantes como el establecimiento del Foro Permanente de Afrodescendientes en 2021.




Fuente: ACSUN, ops.

lunes, 2 de septiembre de 2024

¿Cómo podemos incorporar nuestras prácticas ancestrales sin olvidar todo lo que ya se ha logrado en salud pública?”

La Dra. Palmer atiende a una paciente en su consultorio de la clínica de La Palma. © UNFPA Costa Rica / Gabriela RodríguezEn la imagen: la Dra. Siannie Palmer, atendiendo a una usaria de una servicio de salud Fuente: UNFPA Costa Rica / Gabriela Rodríguez

“¿Cómo podemos incorporar nuestras prácticas ancestrales sin olvidar todo lo que ya se ha logrado en salud pública?”

Es una pregunta que la partera y enfermera obstétrica afrodescendiente Siannie Palmer se ha hecho a lo largo de sus décadas de lucha para mejorar y ampliar el acceso a servicios de salud materna de calidad y culturalmente sensibles en favor de las futuras madres de Costa Rica, y así salvar las vidas de las mujeres.

Palmer ha pasado los últimos siete años en La Palma, Sixaola, apoyando a mujeres embarazadas indígenas y afrodescendientes, que pueden ser especialmente vulnerables a muertes maternas trágicas y evitables. Las investigaciones muestran que las mujeres indígenas de Costa Rica tienen menos probabilidades de beneficiarse de la atención prenatal y el apoyo especializado en el parto, mientras que las mujeres y niñas afrodescendientes de todo el continente americano enfrentan mayores riesgos de mortalidad materna debido al maltrato racista en los sistemas de salud.


En el Día Internacional de los Afrodescendientes, la Directora Ejecutiva del UNFPA, Dra. Natalia Kanem, ha dicho: “Hoy celebramos los encomiables avances que el mundo ha logrado para desmantelar el racismo y la injusticia, y cerrar las brechas en materia de equidad, salud y oportunidades. Sin embargo, nuestra labor está lejos de haber terminado”.


“Debemos aprovechar los avances logrados y apuntar cada vez más alto para poner fin al racismo en todas sus formas. Empecemos hoy mismo”.

Respetando las culturas, brindando atención de salud

El interés de Palmer por la salud de las mujeres surgió a temprana edad. Cuando era niña y vivía en Puerto Viejo, un pequeño pueblo costero en la costa caribeña de Costa Rica, solía ver a su madre, también partera, usar plantas medicinales para tratar a las personas. “La vi traer a muchas (criaturas) a este mundo”, dijo.

Ella, que ahora es partera y enfermera obstétrica, trabaja con mujeres afrodescendientes e indígenas en Sixaola para incorporar sus prácticas culturales en el embarazo y el parto y ampliarles el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.


La Dra. Palmer habla con una miembro del personal del UNFPA en la entrada de la clínica donde trabaja en La Palma. Allí visita una vez al mes a mujeres de comunidades indígenas desatendidas. © UNFPA Costa Rica / Gabriela Rodríguez

“Implementamos una propuesta de atención que removió barreras e hizo accesible, cálida y culturalmente pertinente la atención en salud sexual y reproductiva para un grupo de mujeres que se encontraba en situación de vulnerabilidad y había sido excluido”, explica al UNFPA.

Algunos días, esto significa hacer visitas domiciliarias; otros, significa colaborar con los líderes locales para generar conciencia sobre los problemas de salud en la comunidad. Un ejemplo de esta práctica se produjo en 2016, en respuesta a un aumento de la mortalidad infantil en la zona.

En ese momento, “se capacitó a los líderes comunitarios sobre la importancia de la vacunación y los signos de advertencia de infecciones transmitidas por mosquitos, como el dengue y el zika”, explica al UNFPA. “Esta estrategia resultó mucho más eficaz que otras”.

Sus esfuerzos dirigidos a eliminar los obstáculos a la atención de salud materna de calidad se han reflejado a nivel nacional, con políticas de salud que han dado lugar a leyes que garantizan el derecho a la atención prenatal y amplían el acceso a la salud para las comunidades. Estas iniciativas han dado resultados significativos: la tasa de mortalidad materna del país se ha reducido casi un 60% entre 2000 y 2020.

“Me alegra que nuestro país esté cerca de lograr este objetivo, no ha sido fácil”, afirma Palmer. “Mi función ha sido realizar trabajo de base con y para las mujeres en distintos ámbitos (entre ellos, la sala de maternidad de un hospital regional), y facilitar el acceso a la atención a grupos vulnerables”.

Apoyo de UNFPA en Costa Rica a la atención de salud para mujeres indígenas y migrantes.

En Costa Rica, el UNFPA también apoya iniciativas regionales de atención de salud para mujeres indígenas y migrantes que no tienen acceso a esos servicios. Por ejemplo, la Sra. Palmer llevó atención de la salud sexual y reproductiva a la comunidad de la pequeña ciudad de La Palma, que incluía información y métodos de planificación familiar, detección temprana del cáncer y atención prenatal y posparto.

La Dra. Palmer atiende a una paciente en su consultorio de la clínica de La Palma. © UNFPA Costa Rica / Gabriela Rodríguez
Alianzas para avanzar

En el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes, declarado por las Naciones Unidas en 2015, Costa Rica ha puesto en marcha una política nacional para construir una sociedad libre de discriminación. Mientras tanto, a nivel local, proveedores como la Sra. Palmer han avanzado hacia la equidad mediante la creación de sistemas de atención de la salud más sensibles a las diferencias culturales.

“La discriminación racial puede darse de muchas maneras, y la discriminación por razones de género siempre está presente. Eso explica por qué, en un país con leyes que protegen a las mujeres embarazadas, [algunas] deciden no buscar consulta [médica], o por qué las mujeres indígenas y afrodescendientes reciben un trato desigual”, profundiza. “Tener esto en cuenta permite identificar barreras de atención y generar un trato digno y respetuoso.

El Dr. Kanem ha expresado: “Nuestra solidaridad puede hacer que la próxima década sea una en la que acabemos con el racismo para siempre y logremos un mundo de inclusión y justicia para todas las personas de ascendencia africana”.

Fuente: ACSUN, unfpa

En el Día Internacional de los Afrodescendientes, la OPS hace un llamado a los países de las Américas para que promuevan, protejan y respeten los derechos de las personas afrodescendientes, incluyendo el derecho a la salud.


En conmemoración del Día Internacional de los Afrodescendientes, que tuvo lugar el 31 de agosto, el Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), doctor Jarbas Barbosa, hace un llamado a los países de las Américas para que promuevan, protejan y respeten los derechos de las personas afrodescendientes, incluyendo el derecho a la salud.

En la región de las Américas viven aproximadamente 210 millones de afrodescendientes, lo que representa el 20% de la población. Sin embargo, las necesidades de salud y otros desafíos de estos grupos a menudo son desatendidas, generando importantes inequidades.

En el continente màs desigual del mundo, los afrodesdendientes viven en condiciones sociales y económicas extremadamente desiguales que afectan su salud.


Un estudio de la OPS publicado en 2021 sobre las poblaciones afrodescendientes en 18 países de América Latina muestra que estos grupos viven en condiciones sociales y económicas extremadamente desiguales que afectan su salud. Por ejemplo, las personas afrodescendientes tienen 2,5 veces más probabilidades de vivir en condiciones de pobreza y a menudo enfrentan un acceso limitado a los servicios de salud, con tasas de mortalidad materna e infantil más elevadas.


"Estas inequidades tienen sus raíces en la exclusión histórica, el racismo y la discriminación, que contribuyen a malos resultados de salud y perpetúan las precarias condiciones de vida de una parte importante de esta población", señaló el Director de la OPS en un mensaje en video con motivo del Día Internacional. "La OPS está comprometida a mejorar la salud, la equidad en salud y el bienestar de las personas afrodescendientes en las Américas", añadió.


Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud 2019-2025.

Para abordar estas preocupaciones, en 2017 los Estados Miembros de la OPS aprobaron la primera Política sobre Etnicidad y Salud, y en 2019 la Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud 2019-2025. A través de la implementación de estos mandatos, la OPS brinda apoyo técnico a los países para reducir las inequidades y eliminar las barreras de acceso a los servicios de salud para las personas afrodescendientes. Recientemente, la OPS ha organizado tres consultas subregionales sobre equidad en salud con afrodescendientes y, junto con el Gobierno de Brasil, un evento regional sobre desigualdades étnicas y raciales en salud.

Las recomendaciones surgidas de estas reuniones subrayan la importancia de generar evidencia, intercambiar buenas prácticas, adoptar políticas, potenciar la participación social y reconocer los conocimientos ancestrales para mejorar la salud de esta población.

"En este Día, la OPS hace un llamado a sus Estados Miembros para que continúen avanzando en la Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud", destacó el doctor Barbosa en su mensaje. Reiteró el compromiso de la Organización "de promover un enfoque intersectorial e intercultural con un enfoque de derechos humanos, género y determinantes sociales de la salud, para lograr la equidad y el bienestar de todos los pueblos de las Américas".

El Día Internacional de los Afrodescendientes, que se observa el 31 de agosto, reconoce las contribuciones de la diáspora africana en todo el mundo, busca eliminar todas las formas de discriminación contra los afrodescendientes y proteger sus derechos humanos, incluido el derecho a la salud.






Fuente: ACSUN, ops



martes, 9 de julio de 2024

Reunión regional de Brasilia sobre Desigualdades étnico-raciales en salud concluye con recomendaciones para mejorar el avance de los indicadores de la Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud de la OPS


El encuentro, se celebró entre el 3 y 5 de julio de 2024, fue organizado por OPS y el gobierno de Brasil y participaron unas 80 personas, entre ellas, líderes y lideresas indígenas y afrodescendientes de 23 países de las Américas, junto a representantes de la sociedad civil, gobiernos y Naciones Unidas.


La reunión regional Abordando las desigualdades étnico-raciales en salud concluyó con un documento de recomendaciones para avanzar en la Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud de la OPS 2019-2025. 

El encuentro, organizado por la OPS y el gobierno de Brasil, se celebró entre el 3 y 5 de julio en Brasilia y congregó a unas 80 personas de toda la región, entre ellas, líderes y lideresas indígenas y afrodescendientes de 23 países de las Américas, además de representantes de la sociedad civil, gobiernos y Naciones Unidas.


El objetivo de este encuentro regional fue recabar insumos y recomendaciones para mejorar en los indicadores de las cinco líneas estratégicas de acción y sus respectivos objetivos establecidos en la Política sobre Etnicidad y Salud de la OPS, después de que un informe de progreso sobre la misma presentado en 2023 revelase la escasez de avances.


La Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud fue aprobada en 2019 e introdujo indicadores específicos para medir el progreso conseguido en los países en cuanto a los objetivos contenidos en las líneas estratégicas recogidas en la Política. Ésta había sido aprobada por los Estados Miembros de la OPS en 2017. 

Fue la primera de su naturaleza aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se elaboró mediante un amplio proceso de consulta con lideres y lideresas indígenas, afrodescendientes, romaníes y miembros de otros grupos étnicos.


“Todas las recomendaciones que surjan de la reunión”, añadió, “serán muy importantes para poder avanzar en la agenda de equidad en salud y lograr así un mundo más justo y equitativo, de manera que todo el mundo disfrute del derecho a la salud y al bienestar sin distinción por su pertenencia étnica”.

La jefa de la Unidad de Género, Equidad, Diversidad Cultural y Derechos Humanos de la OPS, Jessie Schutt-Ainé, recordó que el encuentro regional de Brasilia se produce “tras una serie de eventos similares organizadas por la OPS en los últimos meses con el objetivo de ver cómo podemos acelerar la mejora de estos indicadores”.

En este sentido, hubo una reunión subregional sobre etnicidad y salud con enfoque en población afrodescendiente para Centroamérica, celebrada en Honduras en abril, y otra para Sudamérica celebrada en Chile en octubre 2023, así como una reunión (ésta de tipo virtual) para los países del Caribe, celebrada en enero de 2024. “Por último, a mediados de junio se celebró en México un encuentro regional para el intercambio de experiencias en salud intercultural, que convocó a líderes y lideresas representantes de Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de Colombia, República Dominicana, Panamá, Guatemala, Perú y México”, dijo Schutt-Ainé. Lideres participantes en ambos espacios de intercambio presentaron las recomendaciones durante el encuentro celebrado en Brasilia.
Medicina Tradicional

La asesora de Diversidad Cultural de la OPS, Sandra del Pino, señaló durante el evento varios de los retos aún pendientes en relación con las cinco líneas estratégicas de la Política y también algunas de las oportunidades que se han abierto durante este periodo para avanzar de manera coordinada con los lideres y lideresas, ministerios de la región y otros socios clave. Reconoció el apoyo que Brasil ha brindado a las iniciativas de etnicidad y salud, incluyendo el impulso para la aprobación de la primera resolución global sobre salud de las personas indígenas.

La OMS está ahora en el proceso de desarrollar un plan sobre dicha resolución, que debe presentarse para 2026 tras hacer consultas con los pueblos indígenas. Asimismo, del Pino recordó “como el plan de salud para la juventud indígena de Latinoamérica y el Caribe fue consensuado por la red de jóvenes en Brasil y alineado con la política sobre etnicidad y salud aprobada por los Estados miembros en 2017”.



Distintos representantes de organizaciones indígenas y afrodescendientes y de ministerios de salud que participaron en el encuentro destacaron la importancia de implementar la herramienta de diálogos interculturales propuesta por la OPS. Del Pino destacó que “es una herramienta que la OPS ha venido promoviendo en distintos espacios y aplicándose a diferentes temáticas de salud. Se desarrolló y se impulsó con un abordaje de derechos humanos, en un trabajo continuado con lideres y lideresas de las Américas”.

Una discusión importante fue la relacionada con el reconocimiento de los conocimientos ancestrales y medicina tradicional, la asesora de la OPS mencionó que “las experiencias de las Américas en medicina ancestral indígena y afrodescendiente deben y pueden aportar muchísimo a los debates globales sobre Medicina Tradicional, incluyendo los relacionados con la nueva Estrategia sobre Medicina Tradicional de la OMS 2025-2034”.

Durante los tres días del encuentro regional de Brasilia, además del debate sobre las recomendaciones para cada una de las cinco líneas estratégicas, se presentaron avances y retos desde los países participantes y con las distintas perspectivas de ministerios de salud, redes y sociedad civil.

También se abordaron algunas temáticas priorizadas por algunos países participantes, incluyendo el tracoma, la transmisión del VIH en comunidades indígenas, la salud de la población migrante y la salud materno-neonatal.

Las conclusiones y recomendaciones emanadas de esta reunión se consolidarán en un informe que se espera presentar a Cuerpos Directivos en septiembre de este año para avanzar hacia la equidad en salud.

Este evento, celebrado en Brasilia, se enfocó específicamente en Pueblos Indígenas y Afrodescendientes, en el marco de la política sobre etnicidad y salud que incluye, además, a romaníes y miembros de cualquier otro grupo étnico de la región de las Américas.






En la apertura de la reunión regional, la ministra de Salud de Brasil, Nisia Veronica Trindade Lima, alertó de que “todos los indicadores apuntan que la población afrodescendiente y la indígena tienen peores indicadores en cuestiones de salud, en asuntos como mortalidad materna, esperanza de vida. La mortalidad materna, por ejemplo, es un 60% mayor entre las mujeres negras en Brasil que entre blancas”.

La ministra destacó la importancia que tiene esta agenda para el gobierno de Brasil y recordó en este sentido la resolución sobre Salud Indígena aprobada en la última Asamblea Mundial de la Salud y de la que Brasil fue uno de los países impulsores.

La representante de la OPS en Brasil, Socorro Gross Galiano, reconoció “el apoyo y el trabajo de Brasil para la celebración de este encuentro regional” y advirtió de que “no vamos a tener salud universal a menos que resolvamos los aspectos de discriminación y racismo estructurales en la región”.

La directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud, Gerry Eijkemans, destacó el problema que suponen “las estructuras históricas de desigualdad en la región, la marginalización y discriminación basada en la etnicidad, incluido el racismo estructural institucional, que interactúa negativamente con otros determinantes sociales de la salud, como el género, la clase social, y el impacto que esto tiene en la región, la más desigual del mundo. La pandemia de COVID-19 hizo eso más visible y exacerbó aún más esas desigualdades”.


Las cinco líneas estratégicas establecidas para mejorar la situación de salud de los distintos grupos de la región son:generación de evidencia;

impulso de políticas de salud interculturales;
promoción social y alianzas estratégicas;
articulación de la medicina ancestral y tradicional con la complementaria;
capacitación a todos los niveles.


Las recomendaciones con que concluyó la reunión regional de Brasilia están relacionadas con las cinco líneas. Entre las propuestas surgidas del debate con los líderes y lideresas indígenas y afrodescendientes de las Américas, destacan, entre otras: sobre la línea estratégica 1, la promoción de marcos normativos para fomentar la inclusión de la variable étnico-racial en los registros de salud y el cruce de datos con redes indígenas y afrodescendientes; sobre la línea 2, fortalecer los procesos de implementación, monitoreo, evaluación y seguimiento con la participación de la comunidad; sobre la línea 3, hacer abogacía en las comunidades, y adaptar las prácticas de atención a contextos de comunidades indígenas, fortalecer confianza con las comunidades; promover facilitadores interculturales como intermediarios para llegar a un consenso entre la medicina tradicional y occidental, fue una de las propuestas sobre la línea estratégica 4; y, por último, sobre la línea 5, destacaron propuestas como el impulso de estrategias que fomenten en territorio los técnicos en salud intercultural, entre otras.



Fuente: ACSUN, ops

jueves, 3 de marzo de 2022

Directora de la OPS vuelve a alertar sobre un mayor riesgo en la crisis del COVID - 19 en mujeres afrodescendientes e indígenas debido a la suma de factores de riesgo de genero


Transcribimos para nuestros lectores y lectoras el discurso de la Directora de la Organizaciòn Panamericana de la Salud, Doctora Carissa F. Etienne, pronunciado el 2 de marzo de 2022.

En el transcurso de la última semana, se notificaron cerca de 1,5 millones de casos nuevos de COVID-19, lo que representa una disminución de 32% respecto de la semana anterior. Los países informaron 24.650 muertes, lo que representa una disminución de 10% en términos generales.

Esta tendencia a la baja en el número de casos fue congruente en toda la Región en general, si bien cuatro países notificaron un aumento del número de casos de COVID-19 esta semana. Estas señales muestran que la pandemia continúa planteando escenarios cambiantes y dispares.

Aunque, en general, el número de muertes disminuyó en la Región, hubo diez países que continuaron registrando un aumento. En Centroamérica, las muertes aumentaron en casi 16% esta semana respecto de la semana anterior.

En cuanto a las hospitalizaciones, solo tres de los 35 países y territorios que tienen datos disponibles informaron un aumento con respecto a la semana anterior, y dos países informaron que habían aumentado los ingresos en las UCI.

Esta semana, quisiera destacar la repercusión de la crisis de COVID-19 en las mujeres y las niñas, sobre todo en vistas de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

En toda la Región, hemos visto que la pandemia plantea un mayor riesgo para los más vulnerables. En una región signada por las desigualdades, las mujeres nuevamente se han visto afectadas de manera desproporcionada.

Muchas mujeres tuvieron que asumir más responsabilidades en el hogar, donde son las principales encargadas de las tareas de cuidado, y todavía encuentran dificultades para reanudar su carrera profesional.

A medida que los países establecieron medidas de confinamiento para detener la propagación del virus, hubo un aumento de la violencia contra las mujeres. En esos momentos, las llamadas a las líneas de apoyo para casos de violencia doméstica aumentaron hasta 40% en algunos países.

Por supuesto, la COVID-19 también tuvo un impacto significativo en la salud de las mujeres.

Las mujeres, que conforman la gran mayoría del personal de salud, estuvieron en la primera línea de respuesta para atender a los pacientes con COVID-19, con el riesgo que ello implicaba para su propia salud. Por lo tanto, no es de extrañar que las mujeres representen 72% de todos los casos de COVID-19 en los profesionales de salud.

Y si bien las mujeres tienen una probabilidad apenas menor que los hombres de presentar un cuadro grave, algunos estudios muestran que las que pertenecen a minorías étnicas, como las afrodescendientes, las indígenas y las migrantes, a menudo corren un mayor riesgo, debido a la suma de los factores sociales a los de género.

Esto explica por qué es tan importante que los países obtengan y pongan a disposición datos desglosados por género y etnia.

Los datos de toda la Región han puesto de manifiesto que la COVID-19 tuvo una repercusión catastrófica en las tasas de mortalidad materna.

La interrupción de los servicios prenatales y la falta de acceso a la atención rápida provocaron un aumento del número de muertes en las mujeres embarazadas de toda nuestra Región.

En Estados Unidos, se registró un gran aumento de la tasa de mortalidad en las mujeres embarazadas a partir de agosto del 2021, cuando la variante delta se había convertido en la principal. El mayor número de casos se registró en las mujeres hispanas y las mujeres blancas no hispanas.

Las mujeres embarazadas también se encuentran entre las personas más vulnerables a la COVID-19, debido a los cambios en el sistema inmunitario que pueden aumentar el riesgo de que presenten un cuadro grave.

En los últimos dos años, se han notificado más de 365.000 casos de COVID-19 en mujeres embarazadas en la Región; por desgracia, más de 3.000 de estas mujeres murieron en consecuencia.

La OPS acaba de completar un estudio que da seguimiento a las muertes por COVID-19 en las mujeres embarazadas en ocho países de la Región.

Los hallazgos indican que una de cada tres mujeres que necesitaron cuidados intensivos no pudo acceder a la atención a tiempo, y más de 90% de las 447 mujeres embarazadas que formaron parte del estudio ya presentaban síntomas que ponían en riesgo su vida cuando ingresaron en el hospital.

Casi 77% de las mujeres tuvo un parto prematuro, y casi 60% de los bebés prematuros presentó peso bajo al nacer, lo que puede tener consecuencias para su salud por el resto de su vida.

Se trata de una tragedia, en especial ahora que contamos con vacunas seguras y efectivas. A pesar de que la mayoría de los países de la Región recomiendan la vacunación de las mujeres embarazadas, su aceptación de las vacunas contra la COVID-19 sigue siendo muy baja.

Además, si bien en algunos lugares las mujeres jóvenes siguen sin recibir la vacuna, en América Latina y el Caribe alrededor de 25% de las necesidades de planificación familiar de las adolescentes están insatisfechas, lo que pone de relieve la necesidad de empoderar a las mujeres y las niñas en materia de salud.

Debemos priorizar a las mujeres para garantizar que estén protegidas de los efectos más perjudiciales de la pandemia.

Necesitamos programas que se centren en los grupos más vulnerables, como las mujeres pertenecientes a minorías, quienes muy a menudo son dejadas atrás.

Debemos asegurarnos de que nuestros trabajadores de salud estén vacunados, para que quienes están en la primera línea de respuesta estén protegidos.

Todas las mujeres en edad reproductiva deben tener acceso a las vacunas, incluso durante el embarazo y la lactancia.

La mayoría de los países ya han dado prioridad a las mujeres embarazadas para el acceso a las vacunas. Es fundamental que los trabajadores de salud hablen con las mujeres embarazadas sobre la importancia de vacunarse para protegerlas de este virus y proteger también a sus bebés.

Además, los países deben aumentar el acceso a los servicios de salud de los que dependen las mujeres.

Los controles de rutina, los servicios de planificación familiar y la atención relacionada con el embarazo son servicios que salvan vidas y que deben estar disponibles, ahora más que nunca. La atención posterior a las violaciones es uno de los servicios que más se vieron interrumpidos a causa de la pandemia: es inaceptable que las mujeres víctimas de una violación no reciban la atención y el apoyo que necesitan, incluida la atención médica para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, la atención de la salud sexual y reproductiva, y la atención de salud mental.

Debemos apurarnos a reprogramar las citas canceladas y proporcionar la atención que quedó aplazada durante las peores fases de la pandemia.

El bienestar futuro de nuestras mujeres y niñas depende de que invirtamos para mejorar el acceso a los cuidados esenciales.

No olvidemos que las mujeres deben ser parte de la recuperación tras la pandemia y la etapa posterior a esta.

En la Región de las Américas, las mujeres representan solo 30% de los expertos responsables de formular las estrategias nacionales relacionadas con la COVID-19; sin embargo, más de 70% del personal de salud de primera línea son mujeres.

El liderazgo de las mujeres es clave para garantizar que tengan voz para definir no solo cómo salimos de esta pandemia, sino también cómo nos preparamos mejor para la próxima crisis y, lo que es aún más importante, cómo garantizamos la salud y el bienestar para todos.








Fuente: ACSUN, ops

lunes, 6 de diciembre de 2021

Las personas afrodescendientes de América Latina viven en condiciones muy desiguales que repercuten en su salud y bienestar, según un estudio de la OPS

 

Las desigualdades que viven las personas afrodescendientes se ven reflejadas en mayores tasas de mortalidad materna y menor acceso a la educación, el empleo, la vivienda adecuada y los servicios básicos como el agua potable y el saneamiento.

El pasado 3 de diciembre de 2021 la pagina de la OPS, publico  un nuevo estudio sobre las poblaciones afrodescendientes en 18 países de América Latina demuestra que estos grupos poblacionales, viven en condiciones sociales y económicas drasticamente desiguales que perjudican la salud,

El estudio "La salud de la población afrodescendiente en América Latina" concluye que en más del 80% de los 18 países analizados, las personas afrodescendientes viven con una amplia gama de desventajas relacionadas con la pobreza, el empleo, la salud materno-infantil y la falta de acceso a una vivienda adecuada y a servicios básicos como agua potable y saneamiento.

"Seamos francos; las inequidades en salud que enfrentan las personas afrodescendientes se dan en un contexto de discriminación y racismo institucional, muchas veces exacerbado por las desigualdades de género", dijo la directora de la OPS, Carissa F. Etienne. "

Se manifiestan desde los primeros años de vida, y los riesgos de salud acumulados aumentan con la edad, produciendo diferencias significativas en los niveles de mortalidad y esperanza de vida. En consecuencia, diferentes factores relacionados con la discriminación y la estigmatización, junto con las desigualdades de género y las desventajas sociales y económicas, explican los malos resultados en materia de salud de las personas afrodescendientes."

"Como hemos señalado anteriormente", dijo, "las profundas desigualdades en materia de salud a las que se enfrentan estas comunidades se han visto aún más expuestas y exacerbadas por la pandemia sin precedentes del COVID-19, tanto en sus efectos directos como indirectos."

El informe, que analiza los datos de los indicadores socioeconómicos de los 18 países, destaca que el limitado acceso a la atención sanitaria de la población afrodescendiente se traduce también en "altas tasas de mortalidad materna, embarazos precoces y perfiles epidemiológicos en los que predominan la enfermedad drepanocíticas, las crónicas como la diabetes y la hipertensión, y el VIH".

En América Latina, 134 millones de personas se identifican como afrodescendientes. El informe constata que en muchos países de la región, las desventajas para ellos son profundas, por ejemplo:
En Ecuador, la tasa de mortalidad materna de las mujeres afrodescendientes triplica la tasa de mortalidad materna general. En Colombia, la tasa de las mujeres afrodescendientes es 1,8 veces mayor, y en Brasil es un 36% mayor.


Nota: grafico sobre acceso al agua por etnicidad. Fuente: OPS

En Uruguay, la proporción de afrodescendientes con acceso limitado al agua potable (42%) es casi el doble que la de los no afrodescendientes (24%).

En las zonas urbanas de Nicaragua, el 81% de los afrodescendientes tienen un acceso limitado al agua, frente al 35% de los no afrodescendientes.

“Estamos viviendo en un contexto de racismo sistémico contra los y las afrodescendientes…,” dijo la Vicepresidenta de la República de Costa Rica, Espy Campbell dijo durante el lanzamiento. “Sistémico quiero decir que está encerrado en el sistema de organización político, económico, social, y cultural, y eso quiero decir que entonces la salud tiene incorporada esa realidad de exclusión racial de pueblos afrodescendientes y también por supuesto de pueblos indígenas.”

La Jefa de Gabinete del Secretario General Adjunto (OEA), La Celia A. Prince, dijo, "Mientras las personas en situación de vulnerabilidad como los afrodescendientes sigan enfrentándose a la invisibilidad y la exclusión; mientras sigan viviendo en la pobreza, y no puedan acceder a la cobertura sanitaria universal, la consecución de los objetivos de Desarrollo sostenible seguirá estando fuera de nuestro alcance. Por ello, nos sumamos a llamado a la acción para la inclusión de las poblaciones afrodescendientes ".

El informe recomendó mejorar las políticas de salud pública para los afrodescendientes incorporando "los conocimientos específicos y las prácticas ancestrales del pueblo afrodescendiente, el respeto a su autonomía, cultura y costumbres, y la creación de escenarios participativos que propicien la igualdad de oportunidades para todas las personas afrodescendientes."

"Estos son temas urgentes e impostergables si se quieren asegurar procesos equitativos e incluyentes que garanticen el derecho a la salud de todas las personas afrodescendientes", señala el informe.



Fuente: ACSUN, ops.

viernes, 8 de octubre de 2021

Para la OPS los planes de vacunaciòn por el COVID debería considerar especialmente a las comunidades indígenas y afrodescendientes, la población menor de 16 años supera el 30% en América Latina y el Caribe.

América Latina aún está lejos de la inmunidad colectiva, advirtió Aldighieri

América Latina aún está lejos de la inmunidad colectiva, advirtió Aldighieri

A medida que se levantan gradualmente las medidas sanitarias restrictivas en todo el mundo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) advirtieron este jueves 7 de octubre de 2021 en Ciudad de México que las cosas no lucen tan brillantes en América Latina con respecto al Covid-19.

Sylvain Aldighieri, gerente de incidentes de la OPS para COVID-19, insistió en que la pandemia no se controló a nivel nacional, regional o estatal y advirtió que “variantes de preocupación están circulando en países, en la región americana o globalmente”.

“Esperamos brotes y situaciones de alta transmisión en muchas zonas del continente hasta entrar en 2022 o más tarde”, explicó Aldighieri, quien hizo un llamamiento a personas y autoridades sanitarias a que no se apresuren a suponer que se ha “alcanzado la inmunidad colectiva”.

Aldighieri insistió en que la base de esta visión triunfalista fue la vacunación masiva, que cubre al 60% de la población adulta de México con al menos una dosis. Pero “mientras haya transmisión comunitaria en los países, la pandemia no estará controlada”, enfatizó Aldighieri.

“Si bien la cobertura de vacunas salva vidas, no debemos hacer políticas de salud pública con suposiciones de que tenemos o no un efecto de rebaño”, agregó.

“En este contexto, la OPS recomienda fortalecer las medidas preventivas no farmacológicas e invita a la población no vacunada a acudir a los centros de vacunación contra COVID-19”, explicó.

La directora de la OPS, Carissa Etienne, dijo que México ha informado de un aumento de nuevas infecciones, pero “los datos nacionales no ofrecen una imagen completa y las tendencias locales siguen siendo preocupantes”.

El análisis de la organización, elaborado con información hasta el 20 de junio, también lamentó que haya existido un “acceso desigual” a las vacunas en la región.

El informe de la UNESCO “Covid-19 y vacunación en América Latina y el Caribe. Retos, necesidades y oportunidades” señaló que aún no se ha alcanzado una vacunación suficiente en países como México, Brasil, Argentina, Colombia y Perú.

“Las proyecciones indican que ninguna de estas cinco naciones logrará la vacunación completa del 70% de la población antes de fines de 2021”, indica el documento.

El estudio también destacó que muchos planes de vacunación aún no contemplan la inclusión de menores de 18 años. “A pesar de la evidencia científica de estudios realizados principalmente en adultos, las autoridades sanitarias deben analizar y considerar criterios científicos de equidad, y el principio del interés superior de la niñez y adolescencia para definir la asignación de vacunas”.

De ahí que las autoridades de salud latinoamericanas “deberían considerar a los niños en los planes de vacunación” especialmente si “se considera que, en varios países de América Latina y el Caribe, especialmente en las comunidades indígenas y afrodescendientes, la población menor de 16 años supera el 30%”.

El informe también insistió en que, según los científicos, vacunar al 70% de la población debería ser un objetivo, incluso en ausencia de “certeza sobre la duración de la protección” en vista de las diferentes variantes del virus.







Fuente: ACSUN, Mercopres.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Seminario Regional “La inclusión de pueblos indígenas y afrodescendientes en los sistemas de información en salud en el marco de la pandemia por COVID-19”

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (UNFPA-LACRO) realizaron, los días 8 y 9 de diciembre, el Seminario Regional “La inclusión de pueblos indígenas y afrodescendientes en los sistemas de información en salud en el marco de la pandemia por COVID-19”, que contó con una amplia convocatoria de los países de América Latina y el Caribe, y dio continuidad al proceso de fortalecimiento de la producción de información de calidad con enfoque étnico-racial para orientar la definición, implementación y seguimiento de políticas de salud, acordes a los estándares de derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes vigentes.


En el encuentro participaron más de una centena de profesionales y técnicos de los institutos de estadísticas, ministerios de Salud y organismos internacionales, además de miembros de organizaciones indígenas y afrodescendientes y otros especialistas involucrados en el tema de los sistemas de información en salud de la región.

La sesión de apertura contó con las intervenciones de Paulo Saad, Director del CELADE-División de Población de la CEPAL; Lilia Jara Orellana, Asesora en Género, Etnicidad y Salud-Datos y Evidencias de la OPS, y Florbela Fernández, Directora Regional Adjunta del UNFPA-LACRO. Luego de la sesión apertura se dio lugar a dos conferencias inaugurales a cargo de Myrna Cunnigham, Presidenta del Consejo Directivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe-FILAC y de Paola Yañez, Coordinadora General de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora-RMAAD.

Durante su intervención, Paulo Saad, destacó que la demanda creciente de datos desagregados para pueblos indígenas y afrodescendientes viene de la mano de los procesos de reconocimiento y posicionamiento político por parte de estos grupos en escenarios locales, nacionales e internacionales.

Resaltó que la información es una de las metas para promover la realización de los derechos humanos y que es indispensable para la incidencia política y el proceso de rendición de cuentas.

Asimismo, señaló, la pandemia puso en mayor evidencia la importancia de las informaciones sobre salud para la definición de acciones para su contención y mitigación.

Añadió que, entre los desafíos a ser enfrentados, está la desagregación de las informaciones por condición étnico-racial, pues su ausencia puede ser vista como una expresión más de discriminación y racismo estructural y configura un escenario de mayor riesgo de estas poblaciones.

Lilia Jara Orellana, por su parte, destacó que la CEPAL, la OPS y el UNFPA tienen una larga y fructífera trayectoria de colaboración en el fortalecimiento de las capacidades para el registro de la identificación de pueblos indígenas y afrodescendientes en América Latina.

Sin embargo, advirtió que todavía hay limitaciones y vacíos en la disponibilidad de datos actualizados de calidad y en la cobertura que permitan el análisis de las múltiples y simultaneas causas de la exclusión y desigualdades.

A pesar de esto, observó, los datos evidencian que los mencionados pueblos se encuentran en una situación de mayor desventaja y desigualdad. Agregó, la pandemia ha acentuado esta situación y, si se quiere alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y no dejar a nadie atrás, hay que tener datos e informaciones fidedignas y oportunas para el monitoreo de los avances hacia una mejor salud y bienestar.

Florbela Fernández, a su vez, destacó que los pueblos indígenas y afrodescendientes siguen enfrentado brechas de desigualdad que limitan su desarrollo, participación e inclusión y que ellos, lamentablemente, aun experimentan múltiples formas de discriminación por motivos de su raza y etnia.

Añadió que la situación de las mujeres, adolescentes y jóvenes indígenas y afrodescendientes es más preocupante, en particular por el impacto de la pandemia por covid-19. Por ello, es urgente resguardar sus derechos y lograr su reconocimiento y visibilidad estadística en los sistemas oficiales.

Finalmente, afirmó que la implementación de los acuerdos de combate al racismo y a la discriminación estructurales requieren de datos desagregados, regulares, sistemáticas y de calidad desde el contexto local y hasta el nacional y con una mirada humanitaria y de desarrollo pues hay que llegar primero a los más rezagados.

Por su parte, en la primera conferencia inaugural, Myrna Cunnigham, Presidenta del Consejo Directivo del FILAC, se refirió a la pandemia como una especie de respuesta al maltrato que está sufriendo el planeta a causa de un modelo de desarrollo que facilita la propagación del coronavirus.

Asimismo, reclamó que las instituciones no están diseñadas para los pueblos indígenas y que los datos estadísticos no reflejan su real situación de manera confiables. Destacó que el FILAC ha mostrado, en el caso de las vacunas, que está habiendo una violación de los derechos humanos hacia los pueblos indígenas.

Añadió que, para los indígenas que viven en zonas alejadas, evitar el virus es una cuestión de vida o muerte, incluso en términos culturales, y criticó la ausencia de informaciones estadísticas culturalmente pertinentes.

Myrna Cunnigham añadió que, en el marco del COVID-19, los pueblos indígenas han desarrollado cientos de experiencias sobre el uso de prácticas ancestrales de salud y que ellas no figuran en los informes oficiales. Por ello, reivindicó la profundización del diálogo intercultural y destacó que la pandemia enseñó que los seres humanos se necesitan y que los pueblos indígenas tienen mucho lo que aportar en términos de salud.

En la segunda conferencia inaugural, Paola Yáñez, Coordinadora General RMAAD, destacó el rol de la sociedad civil afrodescendiente en la incidencia para generar datos desagregados y mejorar la calidad de la información.

Resaltó, sin embargo, que a pesar de los avances se mantiene el desafío con relación a los registros administrativos y que la desigualdad entre los grupos sociales continúa siendo un rasgo distintivo en la región, cuya matriz de la desigualdad social tiene entre sus componentes estructurales la condición étnico racial y el género.

La interseccionalidad entre raza-etnia, género y clase pone en evidencia que muchos avances al ser desagregados muestran menores logros para las mujeres afrodescendientes, afirmó Paola Yáñez, quien consideró que la “categoría mujer” no siempre incluye a las mujeres afrodescendientes y que estas necesitan políticas específicas, sin paternalismos y con reparaciones.

Según su visión, las organizaciones afrodescendientes han hecho más allá de su alcance, así como los organismos internacionales, y los estados deben poner más de su parte.

A continuación, el seminario se desarrolló con varias sesiones que contaron con presentaciones de especialistas de los institutos de estadísticas y de los ministerios de Salud.

Además, el evento contó con mesas de trabajo que sesionaron en pequeños grupos y entregaron valiosas recomendaciones para que los países sigan avanzando en la recolección de datos desagregados por condición étnico-racial con pertinencia cultural, participación social y enfoque de derechos humanos.

En este sentido, los organizadores del Seminario instaron a los estados de la región a redoblar esfuerzos de manera urgente en el tema de la desagregación de los datos por condición étnico-racial, especialmente en el sector salud, para que nadie se quede atrás.

Las presentaciones de esta reunión se encuentran disponibles en la ficha del evento en enlaces relacionados.



Fuente: ACSUN, Cepal.

miércoles, 8 de julio de 2020

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha publicado una guía con recomendaciones para reducir la transmisión de COVID-19 entre las poblaciones indígenas, afrodescendientes y otros grupos étnicos


Washington, DC, 8 de junio de 2020 (OPS) - 


La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha publicado una guía con recomendaciones para reducir la transmisión de COVID-19 entre las poblaciones indígenas, afrodescendientes y otros grupos étnicos, que se centran en promover la higiene, el distanciamiento social, así como en mejorar el acceso a los servicios básicos de salud.


Las orientaciones de la OPS señalan que estos grupos enfrentan desafíos singulares, como niveles más altos de pobreza, falta de acceso a algunos servicios básicos como agua y saneamiento, y barreras culturales, incluyendo lingüísticas. Otros factores pueden aumentar su vulnerabilidad como las barreras para acceder a los servicios de salud, una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, menos acceso a redes de seguridad social, una desconfianza causada por una historia de racismo hacia estos grupos, y un alto nivel de trabajo informal entre los miembros de estas comunidades.


El impacto de la pandemia de la COVID-19 entre los pueblos indígenas y los afrodescendientes, que generalmente viven lejos de los servicios de salud, "puede mitigarse si estos grupos participan desde el principio en cualquier decisión que afecte su salud y, con el apoyo del sector de la salud, adoptar medidas de prevención y conectarse con la red de servicios de salud si COVID-19 impacta sus territorios”, dice el documento de la OPS.


En la cuenca del Amazonas, por ejemplo, hay poblaciones indígenas en más de 2400 territorios y 800 comunidades, unas 200 de las cuales viven en aislamiento voluntario. “Los desafíos de salud documentados en estas poblaciones incluyen tuberculosis, malaria y enfermedades prevenibles por vacunación como el sarampión y la fiebre amarilla. Esto se agrava por la inseguridad alimentaria, que afecta al 85% de la población, y la falta de servicios de agua y saneamiento”, indica el documento.


Las razones por las cuales los grupos étnicos pueden enfrentar mayores riesgos de contraer la COVID-19 incluyen barreras para adoptar ciertas prácticas básicas de higiene, como lavarse las manos si hay escasez de agua y jabón, y dificultades para practicar el distanciamiento social, que puede no ser culturalmente aceptable o práctico, indica el documento de la OPS. "Estos problemas deben resolverse mediante medidas promovidas desde la perspectiva de los pueblos indígenas o afrodescendientes, con el apoyo del sector de la salud y/u otros sectores involucrados en satisfacer las necesidades prioritarias como el jabón para lavarse las manos", agrega el documento.


Otro desafío para estas comunidades es la falta de acceso a servicios de salud básicos culturalmente apropiados y de buena calidad, que puedan manejar potenciales casos de COVID-19 en estas poblaciones. La OPS indica que la atención para la COVID-19 debe ser incluyente y que, entre otros puntos, los prestadores de servicios de salud que trabajan en las comunidades indígenas y afrodescendientes deben coordinar acciones con los líderes comunitarios para procurar que se transmita toda la información necesaria a esas comunidades.


El documento de la OPS plantea recomendaciones para los pueblos indígenas, los afrodescendientes y otros grupos étnicos, para los líderes comunitarios, para los gobiernos y para el personal de salud. En ese sentido, plantea que los gobiernos deben impulsar espacios de participación y de dialogo, no solo para abordar los efectos de la COVID-19 de forma puntual, sino también para abordar la fase posterior a la respuesta a la emergencia, donde habrá que incidir en la recuperación económica y social.


Además, las orientaciones de la OPS indican que se debe asegurar “que todos los miembros del hogar sepan qué hacer si alguien de la familia se enferma con COVID-19 y el apoyo específico que deben brindar. Debe tenerse en cuenta que, en algunas comunidades, el concepto occidental de "hogar" a menudo no es aplicable, ya que los "hogares" consisten en la familia extendida, que representa a la comunidad en su conjunto", explica la guía.

La comunicación también es clave para llegar a los grupos étnicos, y las autoridades de salud deben proporcionar información en lenguas indígenas y en formatos que sean accesibles, con mensajes culturalmente apropiados, utilizando símbolos e imágenes cuando sea posible, validados por la comunidad, dice la OPS.


También agrega que cada medida impulsada por el gobierno debe tener en cuenta las realidades culturales de sus pueblos, e indica la necesidad de implementar medidas para proteger a los territorios, como acciones a fin de proveer alimentos y agua potable, jabón y desinfectante, así́ como otros elementos básicos.


Con respecto al manejo seguro de cadáveres en el contexto de la COVID-19, el documento advierte que los protocolos y lineamientos nacionales deben contemplar respuestas específicas, seguras, dignas y culturalmente aceptables, adaptadas a las tradiciones y costumbres de los pueblos indígenas, los afrodescendientes y miembros de otros grupos étnicos, tomando en cuenta las recomendaciones de la OPS.




Fuente: ACSUN, Ops.


jueves, 3 de octubre de 2019

Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud 2019-2025 de la OPS



Washington, D.C., 3 de octubre del 2019 (OPS/OMS). 

Gracias a la colaboración a nivel global de nuestros socios en comunicación hemos podido acceder a  información casi en simultaneo despúes de su anuncio en Washington.

Los ministros de salud de la Región de las Américas han aprobado un conjunto de medidas para garantizar que las personas y las comunidades de todas las etnicidades de la Región tengan acceso, sin discriminación alguna, a servicios integrales de salud culturalmente adecuados, oportunos y de calidad. Esta estrategia también hace un llamado a la acción para enfrentar los determinantes sociales de la salud.

En la Estrategia y plan de acción sobre etnicidad y salud 2019-2025, adoptada por el 57.o Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se insta a abordar la discriminación estructural que impide el acceso a los servicios de atención de salud de calidad a los miembros de ciertos grupos étnicos, como son los pueblos indígenas, las personas afrodescendientes y los romaníes.


“Es completamente inadmisible que en el 2019, la población de la Región de las Américas, incluida la de los países de ingresos altos y medianos, siga experimentando discriminación por razones de origen étnico”, afirmó la Directora de la OPS, Carissa F. Etienne. “La disparidad de los resultados en materia de salud en el caso de estas poblaciones muestra la urgente necesidad de que los países ofrezcan una respuesta culturalmente adecuada que no excluya a nadie”, agregó.


A pesar de la limitada cantidad de datos desglosados, es evidente que existen desigualdades de salud que afectan a ciertos segmentos de la población. Por ejemplo, los pueblos indígenas son notablemente más susceptibles de contraer enfermedades infecciosas como la tuberculosis y enfermedades no transmisibles como la diabetes en comparación con las poblaciones no indígenas. Las tasas de mortalidad de estas enfermedades son también mayores en estas poblaciones.


De manera análoga, en algunos países la prevalencia del retraso del crecimiento en la población infantil (un indicador de la desnutrición a largo plazo) es mayor en los niños indígenas que en los niños que no son indígenas con el mismo nivel de riqueza familiar.






Si bien las tasas de mortalidad materna han disminuido en la mayoría de los países de la Región, siguen siendo elevadas en las mujeres afrodescendientes. En Brasil, por ejemplo, la razón de mortalidad materna es 1,4 veces mayor en las mujeres afrodescendientes; en Colombia es 2,3 veces mayor y en Ecuador, casi cuatro veces mayor.


A pesar de ser un grupo de población con una identidad y cultura propias, poco se sabe acerca de la situación socioeconómica y sanitaria de los romaníes en los países de la Región. Sin embargo, se enfrentan a obstáculos considerables en el acceso a los servicios de salud, incluida la vacunación infantil.


El propósito de este plan es brindar apoyo a los países en la ejecución de políticas y programas que disminuyan estas inequidades, el fomento de la justicia social y la eliminación de los obstáculos en el acceso a los servicios de salud a los que deben hacer frente estos grupos, entre otros objetivos. Con el fin de abordar las disparidades y promover enfoques de salud interculturales, en el plan se establecen cinco líneas estratégicas de acción con 19 indicadores para mejorar la salud de las poblaciones indígenas, afrodescendientes y romaníes. Estas líneas incluyen: 

1- Generación de evidencia, desglosada por etnicidad, incluidos los determinantes de salud, para la toma de decisiones sobre políticas públicas en materia de salud. 

2- Impulso de la acción en materia de políticas para el acceso a la salud universal, en las que se reconozca e implemente un enfoque intercultural e intersectorial para enfrentar los determinantes sociales, así como lograr la eliminación de la discriminación. 

3- Participación social y alianzas estratégicas con estos grupos étnicos y otros actores pertinentes. 

4- Reconocimiento de los conocimientos ancestrales y de la medicina tradicional y complementaria. 

5- Desarrollo de las capacidades a todos los niveles con el objetivo de facilitar y promover la acción intercultural y las condiciones necesarias para el diálogo de saberes. 


6- Este plan es una continuación de la Política sobre etnicidad y salud adoptada en septiembre de 2017, que constituye el primer documento de las Naciones Unidas que reconoce la importancia de adoptar un enfoque intercultural para combatir las inequidades en la salud.


La Estrategia y plan de acción sobre etnicidad y salud también responde al Informe de la Comisión de Alto Nivel “Salud Universal en el Siglo XXI: 40 años de Alma-Ata”, en que se destaca la necesidad de elaborar modelos de atención primaria de salud centrados en las personas y las comunidades que tengan presente la diversidad humana, la interculturalidad y la etnicidad.



Fuente: ACSUN, Lic. Javier Díaz, Pahotv.

Costa Rica presenta ante la OPS avances y desafíos del sistema de salud, incluyendo a su población afrodescendiente

    Costa Rica presentó este martes los avances y desafíos de su sistema de salud, en el marco de la 57 Sesión del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que reúne durante esta semana a 35 Estados miembros, en Washington D. C.

    La Primera Vicepresidenta de la República, Epsy Campbell Barr, participó en el lanzamiento del Informe de la Comisión de la OPS sobre Equidad y Desigualdades de las Américas, junto al Ministro de Salud, Daniel Salas; el Embajador de Costa Rica en Estados Unidos, Fernando Llorca y la Embajadora ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Montserrat Solano.


    Durante su intervención, la Vicepresidenta Campbell destacó el modelo costarricense liderado por Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), en donde todos los contribuyentes y sus familias tienen igual posibilidad y calidad de acceso a la salud.


    “Siendo un país en vías de desarrollo, hemos logrado consolidar uno de los mejores sistemas de salud del mundo, que ciertamente presenta desafíos, pero que nos enorgullece como costarricenses”, expresó la Vicepresidenta Campbell.


    Asimismo, destacó el aumento de la esperanza de vida al nacer, la disminución de la mortalidad infantil y la mortalidad materna y los avances en el control de las enfermedades transmisibles.


    Como principales desafíos mencionó la cifra de malnutrición, sobrepeso y obesidad infantil, así como la prevalencia de enfermedades crónicas y los incrementos en sus costos de atención.


    “Aún hoy persisten desigualdades entre los diversos grupos de la población y nuestro principal reto es generar mayores niveles de equidad y solidaridad”, afirmó.


    En ese sentido llamó la atención sobre las brechas que enfrentan las personas afrodescendientes, no solo en Costa Rica, sino en toda la región. 


    “Si bien hemos logrado reducir drásticamente las cifras de embarazo adolescente, en los últimos años, cuando analizamos detenidamente por grupos humanos, nos damos cuenta que el embarazo adolescente en afrodescendientes más bien tiene un aumento. Por ello es muy importante que desagreguemos los datos, porque los promedios nos ocultan regularmente las desigualdades”, expresó.


    La Vicepresidenta Campbell recordó que su Despacho ha trabajado en conjunto con la OPS para preparar un informe sobre la situación de la salud de las personas afrodescendientes, que será lanzado en San José durante el primer semestre del 2020.


    Finalmente señaló como imprescindible, hoy más que nunca, atender las desigualdades y la creciente inequidad estructural de nuestras sociedades. 


    “La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son la brújula y el compromiso de las naciones para lograr el extraordinaria progreso y bienestar, que pueda llegar a todos y todas, sin dejar a nadie atrás, a nadie de los que hoy están atrás. Tenemos el vehículo para eliminar la inequidad”, afirmó.



    Este lunes, Costa Rica resultó electa para asumir la Presidencia del 57° Período de Sesiones del Consejo Directivo de la OPS, que reúne a los Ministros y máximas autoridades de salud del hemisferio.





    Fuente: ACSUN, Lic. Javier Díaz, colosalinforma.